CONCEPT + CREATIVE DIRECTION
who i am /creative director specializing in integrated campaigns. a proven leader with a dynamic personality and a talent for multitasking. self-starting, forward-thinking and perfection-seeking
what i want / to succeed, build solid brands and enjoy life
Me acerco a la pantalla. He quedado con mi interlocutor para hacerle unas preguntas sobre una iniciativa que últimamente ha desbordado las redes sociales: los Cafés Pendientes.
Lo único que conozco de él es que es de Barcelona, que se dedica a algo relacionado al márketing y que debe de ser buena gente, de esos que no lo hacen todo por dinero.
Fiel a su cita, nuestro amigo aparece en el chat de Gmail y se presenta. Se llama Gonzalo y es de Barcelona y es experto en márketing online. No nos cuenta nada más sobre su trabajo. Evita nuestras preguntas sobre ello. Hoy no está aquí para eso.
Desde la ciudad condal creó la vertiente española de Cafés Pendientes, una bonita idea que consiste en dejar pagadas consumiciones en los bares, para que los indigentes que allí se acerquen puedan disfrutar de una bebida caliente o algo de comer. Ya es coordinador de un grupo de diez personas que están impulsando la iniciativa en España y en otras partes del mundo. “Estamos organizando en paralelo en Londres, España, Argentina, Colombia, Panamá, Venezuela y México”.
Gonzalo descubrió el proyecto “frikeando”, como suele decirse, curioseando sobre los días mundiales de una u otra cosa, y encontró que el 10 de diciembre era el día del “Café Sospeso”, una iniciativa que nació en la ciudad de Nápoles hace más de un siglo. Resulta que, cuando un obrero tenía algo que celebrar, bebía un café y dejaba otro ‘caffè sospeso’ para quien viniese luego y no pudiese pagarlo.
Nos cuenta que la idea está creciendo a pasos agigantados. Cada vez más locales se unen, y eso sirve para que la gente se de cuenta de que los gestos cotidianos pueden ayudar a quien lo necesita. Imaginamos que sonríe, aunque esto no lo podemos saber, es lo que tienen las entrevistas online.
Decido hacer de abogado del diablo y le hago la pregunta que estáis pensando: ¿los dueños de los bares querrán a mendigos? ¿La gente no será rehacia?
Gonzalo nos contesta que sí, es un tema peliagudo. Es quizás lo más complicado. Así que queda a criterio del camarero o el propietario. Aún así, confía en la buena fé de quien se interese por los Cafés Pendientes.
“Estamos trabajando con ONGs, voluntariados, etc… para dar una especie de “tickets” a los más desfavorecidos, y que ellos mismos puedan ir a los locales y cambiarlos por consumiciones. Es una buena manera de tener estadísticas más o menos fiables y medir la repercusión de la iniciativa. Así podríamos ver qué bares o ciudades son los más solidarios”.
Todo un trabajo, esto de coordinar a más de diez personas en varios países, de alimentar de contenido una página web, una de Facebook y un Twitter. Este Gonzalo es un chico con energías. Inmediatamente nos emplaza a visitar la página: http://cafespendientes.es, donde podemos consultar los bares adheridos, y nos cuenta que, actualmente, recibe una media de diez solicitudes de establecimientos al día.
Ante tal aluvión de solidaridad, uno no puede evitar preguntar a nuestro amigo “¿y nosotros¿ ¿qué podemos hacer para aportar nuestro granito de arena?”. Gonzalo nos anima a compartir la iniciativa en las redes sociales pero, sobre todo, a ser ejemplo y dejar Cafés Pendientes allá donde vayamos.
Agradezco a nuestro nuevo amigo su atención y su esfuerzo. Cierro el ordenador. Miro a los lados, y ya no hay nadie en la oficina. Me voy a casa con la sensación de que el mundo es un poco mejor. Creo en el ser humano.
En Octubre del año pasado saltaba a los medios de todo el país la noticia de que el escritor y académico de la lengua Javier Marías rechazaba el premio nacional de Narrativa… y los 20.000 euros que venían en el mismo pack… un galardón concedido por el Ministerio de Cultura en un momento en que el gobierno, y sobre todo, el ministro Wert, gozan de muy poca simpatía por parte de la cultura, y del resto de la ciudadanía. Golpe 1: Ganarte al público antes del combate con un enemigo común.
Si no hiciéramos un análisis en profundidad del proceso, sería fácil tildar a este señor de tarado o, lo que es peor, de vanidoso. El caso es que este caballero de las letras renunció, ni corto ni perezoso a un galardón y a una más que interesante suma de dinero, pero… ¿a cambio de qué? Ahí está la cuestión.
Resulta que, en el comunicado en el que se negaba a recibir el premio, también emplazaba a los medios a una rueda de prensa que tendría lugar esa misma tarde. Golpe 2: desconcertar al adversario.
El escritor llega a la rueda de prensa. Todos expectantes, micros abiertos y grabadoras en ON. Comienza el show.
Lo primero es dejar claro que su rechazo al premio es independiente del color político del gobierno actual. Mira, no es nada personal, pero te voy a hacer besar la lona. Justo después pasa a machacarlo, declarando que la política cultural del gobierno le recuerda a la del franquismo (es decir, objetivo: acabar con la cultura), y que su negativa se debe al desencanto por la deriva de la política actual y del país. A estas alturas del combate, el público ruge y pide la cabeza del contrincante gritando “¡muerte, muerte!” al más puro estilo del Coliseo de Roma. Golpe 3: uppercut demoledor. Suena la campana. Se acabó el combate.
No hace falta ser adivino para vaticinar que, al día siguiente de que todo el mundo hablase de este señor, ocurrieron dos cosas: una, que los medios pedían una entrevista en profundidad con él para que se despachase a gusto (repercusión aún más aumentada), y dos, que la mitad de los lectores de este país estaban preguntando por sus obras en la librería más cercana (mira por dónde, que ya he amortizado esos 20.000 eurillos de nada que había perdido).
Algunos criticaron al escritor por lo que pareció una acción premeditada. Y en verdad, lo parece. Una historia al más puro estilo clásico de héroes y aventuras: el malo malísimo ofrece su mano al protagonista. Toma mi premio y juntos conquistaremos la galaxia. El bueno lo rechaza y, con ese gesto, se gana el favor de todos. Una pena que le quedase por escribir el final, ese en que la Estrella de la Muerte, Mordor o el Congreso, revientan, reestableciendo así la paz en toda la galaxia y mandando a los señores oscuros todos juntos a la mierda de la mano.
Lo cierto es que, acción premeditada o no, este señor nos regalo la que, para mi, fue la mejor idea de autopromoción del pasado 2012: renunció a un montón de pasta, pero seguro que se ha llevado bastante más, además de quedar como un señor. Un tío listo este Javier Marías. Habrá que leerse algo suyo.
Esta obra del joven director Christopher Kezelos, está creada completamente en un exquisito Stop Motion y narra la historia de una extraña criatura que lucha contra el tiempo para realizar la más bonita creación jamás hecha en su vida. A simple vista, podemos apreciar una historia de amor entre las dos criaturas, pero lo que en realidad transmite es la necesidad del ser humano de dejar su legado en la Tierra, es una metáfora de la vida.
A esto, le unimos una atmósfera que envuelve a dichos personajes en un ambiente mágico y misterioso con una gran melodía compuesta por Paul Halley. Un corto que ha sido presentado en más de 60 festivales ganando numerosos premios.
A lo largo de la pequeña historia se tocan no sólo el tema del transcurso del tiempo, sino también, levemente el tema de la soledad.
Una gran historia para este pequeño corto que nos hace reflexionar que la vida es un suspiro y hay que aprovecharla al máximo. Life is what you make it.
En Brainjob somos originales, muy originales. Y no es porque lo digamos nosotros, lo dicen nuestras madres, y nosotr@s, a nuestras madres, les hacemos mucho caso. Lo que ellas dicen va a misa, y punto.
Así que, en un arranque de originalidad, decidimos escribir una reseña sobre las mejores ideas del año pasado. Ideas de cualquier tipo ¿Que eso ya está hecho? ¡Claro que sí! Pero no con el cariño y la dedicación que aportamos en esta casa. Todos los primeros de año, las revistas se inundan de listas sobre esto o aquello, realizadas con prisa y a lo loco. Y así no puede ser. Nosotros somos más de cocinar a fuego lento. Eso también lo hemos aprendido de nuestras madres.
Por eso hemos decidido que cada Brainjober elija la idea que más le gustó del año pasado y haga una reseña. Un post más personal, escrito desde dentro. Nada de listas a lo Rolling Stone.
Esa es la verdad. O no. Es la magia de internet. Más misteriosa si cabe que la “magia de la radio”. Ni me conocéis en persona ni me escucháis, únicamente leéis lo que escribimos. También podría ser que andasemos ocupados y hayamos hecho esta selección tarde, o que seamos unos carotas y no nos haya dado la gana hacerla antes, o que estuviéramos de vacaciones en el Caribe. Sólo nuestras madres lo saben. A ellas sí que no les podemos engañar.
Que disfrutéis con la selección.
Un abrazo
Que en el departamento de comunicación de ING siempre ha habido alguien pensante que valora las buenas ideas, ya lo sabíamos. Por algo son el banco mejor posicionado en la mente de los clientes (sí, este dato me lo acabo de sacar de la manga pero, ¿a que parece cierto?). Desde el “Fresh-Banking” hasta el “Ahorrador y el No Ahorrador”, esta gente son un compendio de cómo hacer las cosas en comunicación (en lo de ser un banco… eso ya es otra cosa).
ING e Unicef vuelven a recurrir a Ogilvy España para traernos un cuento interactivo, al estilo de aquella emotiva y bien resuelta campaña de hace unos años, Un Euro Veinte.
La campaña de este año se llama El Monstruo.
La acción relata la historia de un demonio que impide a los niños de un colegio asistir a clase con normalidad: les asusta, sabotea la luz, cambio los letreros de sitio. Este travieso monstruo, metáfora de las dificultades que muchos menores encuentran para poder acudir a clase, tiene un punto débil: tu ayuda. Y aquí es donde viene lo interesante. Desde luego que no han inventado la rueda, pero la experiencia de elegir de qué manera quieres deshacerte del monstruo es realmente agradable y te deja con una sonrisa en la boca. A nosotros, por lo menos, nos la ha dejado.
También nos ha dejado una sonrisa en los labios la estética preciosista, tan bien diseñada que parece de verdad. De hecho, nos da que pensar si es todo 3D o hay algo de cartón de verdad.
Pero lo que sí que nos ha dado que pensar es de qué manera identifica la web que nosotros, los que estamos viéndola, somos los que acabamos de mandar el SMS para colaborar con Unicef. La experiencia de usuario nos ha parecido súper agradable pero nos tiene intrigados… ¿cómo leches lo habrán hecho? ¿Alguien de vosotros tiene idea? Si hay alguien de Ogilvy al otro lado, por favor, ¡que nos lo cuente! Aprovecharemos para felicitarle por esta bonita acción e invitarle a café con magdalenas.
En Brainjob nos gusta decir que este es el sitio “de donde vienen las ideas”. No te lo vayas a creer, que tampoco hay que ser tan crédulo, hombre. Pero hoy vamos a intentar aclarar de dónde proceden de verdad, a ver si nos acabamos forrando y nos retiramos a un chiringuito en Bali. Yo me pido ser el coctelero…
Es difícil decir de dónde proviene ese azúcar que sale de nuestras neuronas y endulza la vida… el científico dirá que aparece tras tres millones de cálculos, el iluminado que procede del fondo de un vaso de whisky, el director de márketing que la encontró leyendo entre encuestas de producto, y al músico trasnochado le vino de regalo dentro de una bolsita de 5 gramos de polvo blanco.
¿Y qué es eso de una idea?
Algo que es fresco, algo nuevo, y que sirve para algo. Idea puede ser cualquier cosa pero, si tiene poca utilidad, no va a ninguna parte, no es lo que llamamos “una buena idea”. Porque resulta que también las catalogamos y, si no son buenas, más vale que se vayan por donde vinieron.
Pueden surgir de un ambiente, como cuando un escritor se retira a una casa en un pueblo abandonado, de un olor a pizza en la calle, de la visión durante horas de un paisaje, de alguien que te pisa el pie… vamos, de donde se te ocurra.
Y se potencian y liman gracias a nuestra interacción con otras mentes. Así se pulen, dejan de ser esa idea que se te ocurrió cuando estabas borracho en la cama haciendo teletecho para convertirse en algo real, algo aplicable y con los pies en la tierra.
¿Tienen forma? ¿Es física la idea? ¿Tiene forma de bombilla¿ ¿De zapato? ¿De señora mayor en bolas? ¿De actor porno?
Y, sobre todo, ¿por qué les dedicamos tanta adoración, para muchas veces acaben tiradas por la borda? La gran mayoría de ocasiones hace falta voluntad, cojones, como quieran llamarlo…
Y lo más importante, no las encontrarás aquí.
Lo primordial, amigo lector, es que no prestes atención artículos como este, escritos por algún sabelotodo que se presenta como una mina de ideas. Aquí no las encontrarás. Ni en vídeos de Youtube, ni en libros sobre teóricos de las buenas ideas que pegaron un pelotazo. Seamos sinceros, ¿vas a tener mejores ideas por ello? ¿Te aportarán algo que no sepamos? Huye como alma que lleva al diablo de los artículos, los anuarios, las charlas y los vendemotos.
Demasiado charlatán es lo que hay. En efecto, has perdido un rato de tu precioso tiempo que no volverá. Pero tranquilo, no te angusties, lo hacemos todo el tiempo, y no es tan malo prestar atención a cosas insustanciales, así uno oxigena el cerebro. Créeme, peor sería estar viendo Sálvame. Así que amigo, te recomiendo, sal a la calle, que un paseo te aportará mil ideas mejores que este post, o cualquiera de los millones de la blogosfera. De nada.
Desde hace unos años, en las Anteriormente Conocidas Como Agencias de Publicidad estamos asistiendo a una serie de fenómenos paranormales. Clientes que en sus briefs piden ideas out of the box, Directores Creativos que hacen pensar como inventores y no como publicistas, Planificadores Estratégicos que invitan a hacer unplanning, ofertas de trabajo para perfiles rarunos, Copys que escriben guiones sin claims o taglines y Artes que no tienen siquiera que cerrar con un logo las piezas de una campaña.
En definitiva, trabajar en comunicación vuelve poco a poco a ser divertido para unos y no tanto para otros. Porque aquí es donde surge el principal punto de inflexión, el de los dos lenguajes que se hablan en las agencias, uno más conservador, que generalmente viene de la mano de un toolkit y mil mandatories de los cuales es mejor no salirse y, otro mucho más interesante que consiste en hacer las cosas de manera diferente, pero esto… ¿Cuándo dejó de ser así?
Y aquí es cuando empieza la fiesta, resulta cuanto menos curioso observar las caras de algunos interlocutores cuando se empieza a hablar de hacer branded contents en una campaña, de experiencias no intrusivas con las marcas, o que un hombre se lance desde la estratosfera, bueno… esto ya lo han hecho unos mejores. Si probáis a hacer el ejercicio lo más probable es que asistáis al visionado de un “pantonario facial” entre algunos asistentes y posteriormente alguna abrupta contestación del tipo, sí, muy interesante pero ¿cuál es el el key visual de campaña? – bueno, la idea es no tener que utilizar un visual de campaña – y así entrar en un bucle que se convierte más en un acto de evangelización y fe sobre lo que se ha presentado que en compartir una idea y hacerla crecer.
Pero nadie dijo que lo excitante fuera a ser fácil.
Y esto me pone mucho.
United Colors Of Benetton cuenta con una larga trayectoria como marca contestataria desde que, en los 90, rompiera moldes con las famosas campañas gráficas del fotógrafo Oliviero Toscani, el último punk de la publicidad. Desde entonces, su comunicación se ha enfocado a romper las barreras entre razas, denunciar la opresión a los más desfavorecidos y romper tabúes sexuales y religiosos.
Siempre se agradece que existan marcas realmente arriesgadas, que no tratan de ocultar los problemas con mensajes happyguays azucarados y llenos de burbujas. Este es el caso de Benetton (siempre lo fue) y de su última campaña: Unemployee of The Year, que denuncia la situación en la que se encuentran millones de jovenes en el mundo debido a la crisis económica que nos azota.
¿En qué consiste la campaña?
Además de poner en el punto de mira esta delicada situación, Benetton ofrece una alternativa: ayuda a los jóvenes con ideales a poder llevar a cabo un proyecto social de su invención. De entre los candidatos, se han elegido 100 proyectos sociales para darles una ayuda económica de 5.000 euros a cada uno.
Los participantes no sólo debían proponer escribiendo unas líneas, sino que deben de explicar concienzudamente cómo se llevarán a cabo, es decir, contar con un plan de actuación trabajado y realista y ser parte implicada en el proyecto, no valen las medias tintas.
¿Se aprovecha Benetton de la situación?
No han dejado de aparecer adeptos, pero también críticos a la campaña. El principal argumento expuesto es el de que la marca puede estar aprovechándose de la situación actual, al igual que se criticó a la campaña Go Forth de Levi’s.
No obstante, no debemos obviar dos aspectos: que Benetton siempre se ha comunicado en esta línea (denunciar la injusticia), y que ellos sí que ofrecen algo más que un spot de televisión, dan la oportunidad de llevar a cabo proyectos y ser el motor del cambio a través de su Unhate Foundation.
Llegados a este punto, debemos plantearnos de qué estamos hablando: si obviamos la crisis, mal porque miramos hacia otro lado, y si hablamos de ella, mal, porque me estoy aprovechando de ella. Sería de ilusos pensar que, si aporto dinero para financiar proyectos sociales, no voy a utilizarlo en mi comunicación, de la misma manera que un ministerio de educación siempre anunciará que ha otorgado nosecuantas becas, no siendo por ello malo, sino todo lo contrario. Criticarlo es como criticar al chaval activista de familia adinerada, sería tirar piedras al propio tejado y quitar valor a una iniciativa que sí que lo tiene.
No obstante, Benetton, como buena multinacional, no es precisamente un angelito. De hecho, que levante la mano la empresa textil que lo sea. Y es que pocos o ninguno hoy en día, pueden decir que tienen las manos limpias.
Sirvan de ejemplo un par de polémicas en las que se encuentra envuelta la marca italiana:
No Todo es Vender - Ideas Sociales que consiguen algo más que llenar bolsillos