Javier Marroquín

El fin del mundo sucedió ayer y nadie se dio cuenta.
Hoy, todos se levantaron a trabajar y a esperar la quincena. Todos
menos Javier, quien desde hace mucho se dio cuenta que
el futuro solo se puede ver con nostalgia. Así, Javier logra brincar de
una dimensión a otra.
Es una de las ventajas de saber que el mundo ya se acabó. La realidad
pierde consistencia.
El pasado y el futuro juegan a la ruleta rusa mientras el presente se
extiende hacia el infinito




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