El fin del mundo sucedió ayer y nadie se dio cuenta.
Hoy, todos se levantaron a trabajar y a esperar la quincena. Todos
menos Javier, quien desde hace mucho se dio cuenta que
el futuro solo se puede ver con nostalgia. Así, Javier logra brincar de
una dimensión a otra.
Es una de las ventajas de saber que el mundo ya se acabó. La realidad
pierde consistencia.
El pasado y el futuro juegan a la ruleta rusa mientras el presente se
extiende hacia el infinito
Exijo una autopsia para saber de qué murió nuestro amor.9.
— Olof(@minibowie) May 30, 2012
Cuando llegaste creí que eras lo mejor que me había pasado, cuando te fuiste también.8.
— Million dollar man (@massturbo) December 3, 2012
Es sexy ver a una mujer comiéndose un plátano porque las mujeres con potasio son sexys.7.
— SemiAmarga (@semi_dulce) October 22, 2012
Te guardo en canciones y en mensajes que nunca borro. Te guardo en fotos y sonrisas secretas, para tenerte conmigo aunque no estés aquí.6.
— Willy (@wo_0) January 30, 2012
¿Qué pasó tiempo?, ¿No qué lo curabas todo?5.
— Carlos (@hypervoila) July 16, 2012
Con el tiempo, el "te amo" se acentuó. Te amó.4.
— :E :r :i :c(@UnFlan) May 1, 2012
En fin... yo a la gente no le hablo de «Tú» ni de «Usted». Tan solo le hablo de ti.
— Fernando G. (@Fernando420) January 1, 2013
Dije que te quiero, no dije cuándo ni por qué; no te dije para qué ni cómo; tampoco dónde. Dije que te quiero y eso debe ser suficiente.1.
— Times New Roman.™ (@eltimes) September 27, 2012
Quiero ponerle un candado a tu vagina, el de mi barba.
— Han Solo Por Joder (@soloporjoder) July 12, 2012
El fin del mundo sucedió ayer y nadie se dio cuenta.
Hoy, todos se levantaron a trabajar y a esperar la quincena. Todos
menos Javier, quien desde hace mucho se dio cuenta que
el futuro solo se puede ver con nostalgia. Así, Javier logra brincar de
una dimensión a otra.
Es una de las ventajas de saber que el mundo ya se acabó. La realidad
pierde consistencia.
El pasado y el futuro juegan a la ruleta rusa mientras el presente se extiende hacia el infinito.
Y es que es real; estaba pensando en ella y recordando los días que veníamos a este lugar.
Busqué en mis mensajes cuándo fue la última vez en que intenté comunicarme con ella, ya tiene más de dos meses. Luego pienso y decido escribirle un simple "¿hola, cómo estás?"
Perfecto, no creo que sea tanta molestia mandar un SMS después de tanto tiempo.
Vaya locura la mía y del pinche destino. Volteo en la fila del banco y ahí está ella, tan guapa como siempre: blusa verde, pantalón de mezclilla y botas grises. Tan atractiva como la recuerdo.
Empero no estaba sola; venía acompañada de su chico.
Mátame, Dios.
Al final de todo, te sigues viendo hermosa caminando de la mano de él.
Ella duele, duele justamente en esos atardeceres que ya no podré ver a su lado nunca más, el sol chocando con el mar es testigo de mis pensamientos, de todos mis recuerdos que son ocupados por su ausencia.
Estoy sentado en la arena, las olas alcanzan a mojar mis dedos de los pies, mi trasero luce lleno de arena y los agonizantes rayos del sol arden en mis brazos. No sé qué temperatura tiene el agua, no sé cuan profunda sea. En el pasado me he arrodillado para estirarme y sumergir un dedo para calcular la distancia del fondo. Abominable calculador.
No más, brinquemos pues. Sé que alguien me intentará sacar, o tal vez llamar a una ambulancia. Si es que salgo.
Arcoíris de café, flor de coco, ríos de semen, cerveza azul, miel de ozono. Hoy tampoco tengo ningún pinche color.
¡Un momento! Ella me espía por entre las palmeras, como quien no tiene prisa, como quien tropieza con una piedra amable que se repite milagrosamente en el camino. Por entre las palmeras hay cangrejos mágicos. Son mis manos tristes.
A veces siento que mi diario es el único pasado que tengo, llegamos al setenta y cuatro y nos detuvimos. Quedaron cuadros sin usar, de muchos colores y sabores; me temo que se quedarán guardados para siempre. Otro laberinto en la arena por recorrer y adelante, que ya es tarde.
Me levantó y dejó atrás las olas, soy friolento, tiemblo y lloro como siempre. La espía lo nota, se acerca y me besa en la mejilla, me pregunta que qué me pasa, “ven, acércate y abrázame, quiero oler a ti”. Me quedó atónito, al final caigo en realidad, yo a las personas no les hablo de "Tú" ni de "Usted", yo les hablo de ti.
“No pidas un presente y ni sueñes con un futuro, cuando aún traes pendiente asuntos de tu pasado. Aprender a dejarla ir como la prueba más grande de tu amor por ella”, me dice sabiamente. Ya es hora, el sol se marcha, una salida triunfal, él se va y nosotros nos quedamos, solos en la playa, solos en el mundo. En un futuro donde no habita nadie, ni ellas, ni yo, ni nadie.
Ven, quédate, hagamos un castillo en la arena.
Temblaba de miedo, moría de nervios y miles de situaciones posibles rondaban en mi mente. Era posible que hoy nos volviéramos a encontrar, me mirarás y me ignorarás. Era más probable que ocurriera eso a que al verme, sonrieras y me dijeras “hola”. Qué tonto fui al soñar con la segunda opción. Y así fue, ese “hola” no llegó, eso sólo podía pasar en mi imaginación.
Gracias a grandes errores y malos actos que cometí ahora puedo asegurar que sientes desconfianza, recelo y hasta temor al verme, estoy pagando.
Y es que ahí estabas. A otro extremo del aula, sentada, leyendo, hermosa, tranquila, sonriente y feliz, tan feliz como en nuestros mejores días. No fue sino hasta que me viste entrar y la expresión en tu rostro cambió, tus ojos llenos de incredulidad cayeron sobre mí y yo tratando de desviar la mirada me destruía por dentro, quería salir corriendo y escapar de aquel momento, de aquella difícil situación. Ya era demasiado tarde, ya estábamos ahí.
Pensé: Hay dos caminos que puedo tomar. Alejarme de ti, huir de la escena cobardemente y pensarte en secreto, o tenerte cerca y amarte en silencio. Aunque da igual, las dos me matan. No había más que afrontar las consecuencias y lidiar con el momento, empero todo se vino abajo, todo se desmoronó en el instante en que nos topamos de frente, temerosamente dije “Hola Bri” y tú, tú seguiste tu camino. Mi corazón desvaneció y mis ojos humedecieron como nunca antes.
Después de tanto tiempo, después de dos largos meses, lo que tanto temía sucedió, aún sigues aquí, aquí dentro de mí. Sin embargo yo para ti ya me fui. Me di cuenta que aunque te busqué en otros brazos, te piense en otros labios, te sienta en otras manos y la fecha en el calendario siga cambiando, nadie puede ni podrá borrar el pasado ni lo que por ti siente mi corazón. Aún vives en mí.
Ahora pienso, soy una basura, qué pasa conmigo. Porqué no dejo de pensarte. No te fue suficiente con robarte mi corazón, sino que ahora también te robas mis letras.
Nadie me consuela, nadie me ayuda, de esto debo salir solo y como el débil que soy busco consolarme a mí mismo, me miro en el reflejo de la ventana y pienso:
“Vas a saber lo que siento el día que entres a escondidas a leerme y veas que ya no escribo para ti”.
Todo el mundo sufrió aquel día en que el proyecto de ley del republicano Lamar S. Smith entro en vigor, desde entonces la caída de Internet ha sido irrevocable. Ya no hay lugar para descargar música y películas de forma ilegal, no hay donde ver videos, ver fotos para admirar o reír, no hay información de noticias deambulando y las redes sociales parecen pueblos fantasmas, Facebook yace dormido y Twitter agonizante.
Por el contrario, las calles lucen vivas, los centros comerciales abarrotados, los centros culturales, museos y cines cobran vida mientras que los parques resurgen y se llenan de gente como hace décadas: jóvenes en bicicleta y jugando futbol, niños saltando la cuerda y señores paseando a sus perros. Pareciese que vivimos en los 80´s, cuando el casete y el formato vhs llegaban a la vida de nuestros padres. Todo se ve genial, todos sonrientes y amables.
Tenemos la tarea de aprender a convivir de nuevo, a relacionarnos y hablar con otras personas. El uso de Internet nos alejó del mundo de allá afuera, debemos reencontrarnos con el exterior. Las redes sociales nos cambiaron, eran un verdadero problema, parecía no volveríamos a ser los mismos. Pasábamos absortos el tiempo, dejábamos pasar inadvertidos aquellos momentos alegres que caminaban justo frente a nuestros ojos; nuestras laptops, celulares y iPods nos obstruían la vista, no nos percatábamos de que todos esos momentos estaban tan cerca.
Conocíamos a la perfección todo lo que ocurría en la red, los hechos relevantes, noticias de última hora, felicitábamos por sus logros y cumpleaños a las personas de ahí dentro, los escuchábamos y los queríamos, llegábamos a entablar una relación de cariño con ellos. Pero… ¿esas demostraciones de cariño eran igual de emotivas que las que ahora damos a las personas de afuera? ¿Les brindamos la misma atención?
La muerte de Internet es un nuevo comienzo, una batalla que aún podemos mantener en contra de la tecnología, y con ello demostrar que todavía existen sentimientos totalmente reales en la gente. Las personas de allá afuera: sus padres, su familia y sus amigos los quieren, abrácenlos de vez en cuando, no dejemos que sólo sean guapos avatares que hablan a través de una pantalla. Salgamos.
Todo alrededor tiene una apariencia de lejanía, de incredulidad; hoy en día todo me es inverosímil. Desde el sonido de su última palabra todo me parece distante. La lluvia me hace recordarla, las nubes me provocan melancolía.
Antes, cuando la herida era reciente solía llorar en cualquier lugar, en la calle o en el metro, me recargaba en la ventana y me cubría con la sudadera roja que me regaló en mi vigésimo cumpleaños. Ahora ya no lloro, ahora sólo miro al cielo, veo las nubes, nubes grises sollozantes, y maldigo todos aquellos momentos que le regalé, esos momentos causa de mis malditos impulsos y me digo a mí mismo “eres un pendejo”.
Ahora ya no lloro en público, ahora mis lágrimas sólo osan salir al caer la noche y en la penumbra de mi cuarto, lágrimas que brotan al ver su recuerdo, el verde de las paredes, una foto, casi cualquier objeto de mi habitación o cuando escucho nuestra canción. Lágrimas que son saladas para recordarme que alguna vez supe a mar.
Los albañiles siguen construyendo el piso nuevo, levantan polvo, componen, descomponen, martillan y verticalizan. Pareciese que nos hundimos y la casa no se ha movido ni un centímetro. Tan parecido al amor.
Recorro una y otra vez mi cuarto, de extremo a extremo; me detengo un segundo y pienso: Él sólo existe cuando yo lo miro en el espejo, tiene la mirada triste por no poder salir de ahí.
Se avecina la madrugada, no quiero. Dicen que salen los fantasmas del pasado y se asoman por la ventana; si llego a toparme con ellos sólo guardo silencio, ya que hablarles me llevaría al mundo de los muertos y no sabré dialogar ya con los vivos. Luego pienso: Ya es demasiado tarde, ya no disfruto hablar con los vivos, prefiero quedarme mejor en aquél cementerio, aquél cementerio hermoso llamado “Invierno del 2011”.
No me importa que ya se haya ido, ella seguirá aquí.
No me importa que no me hable, la seguiré extrañando.
No me importa que ella me olvide, la seguiré recordando cada noche.
No me importa que no me lea, le seguiré escribiendo por si algún día decide regresar.
No me importa que todos sepan que aún la pienso en demasía.
No me importa que mis amigos vean la foto que traigo dentro del monedero que me regaló, la seguiré guardando.
No me importa que me ignore y no me escuche, mañana, veintinueve de febrero, le diré que la quiero para que vea que la quiero hasta los días que a veces no existen.
Ya es martes, día donde todos somos o muy felices o muy tristes. El día donde el “amor” fluye por todas partes, las calles se cubren de helio, el metro de flores, los parques de peluches, las escuelas de chocolates y mi mente de recuerdos.
¿Dónde estás? ¿Qué haces? ¿Aún me recuerdas? ¿Aún guardas todos aquellos momentos que nos robaron miles de sonrisas? Yo sí. Recuerdo todos y cada uno de ellos.
Hoy estoy en uno de nuestros lugares, nuestro refugio, aquella fuente donde te pedí fueras mi novia, aquél lugar donde te "leí" el café y aquella mesa donde cenábamos pizza y naranjada.
Hoy te escribo para sentir que la distancia no es tan grande, para tratar de sentirte cerca. Hoy te escribo mientras el viento tambalea la mecha de la vela que yace sobre la mesa, el clima enfría mi café, el agua de la fuente luce con gran vida, el letrero de “Luis Cabrera” me observa sigilosamente y los Kings Of Convenience abren un portal a través de mis oídos para la llegada de tu recuerdo.
Pero hoy tú no respondes, no respondes y no me queda más que vivir con esas preguntas.
A veces cuando quiero saber de ti busco dentro de mí, tu risa, tus ojos, tus manos o tus labios regalándome tus besos. Sé que aquí encontraré todo lo que nace de ti y que siempre me diste.
Cuando quiero saber de ti prefiero no cerrar los ojos para imaginarte, mejor escucho esas palabras, esas canciones nuestras, te miro y acudo a ese sin fin de lugares que hicimos nuestros, estos lugares que guardan nuestro amor y lo harán por siempre.
Sé que ahí siempre te hallaré.
¿Hoy? Hoy no estoy triste, estoy feliz porque para mí, esta noche estás aquí conmigo cenando en el mismo restaurante que el 14 de febrero del año pasado.Ya no me gusta este clima, ahora me pone triste, el olor de la lluvia me recuerda al mes de julio, el color del cielo me recuerda aquél vuelo de regreso a la ciudad, Bon Iver a nuestros últimos días y la fecha en el calendario al horrible cinco de agosto. Todo me lleva a su recuerdo.
Quiero escribir, pero no sé qué es lo que voy a escribir. Es casi idéntico a la manera en que pienso mis acciones. Ultimamente no me gusta dormir. Me aleja del mundo que tanto me abruma, no quiero perderlo de vista ni un segundo. Llueven gotas gordas, llenas de nada.
Los vecinos siguen bebiendo a ambos costados de la casa. Conviven, comentan, gritan y se levantan en cada jugada del partido, ríen y celebran. El cielo del jardín se achica.
Carolina numeró y fechó mis días de descanso, me temo que la quiero. Puso un poco de orden en mi pasado, viendo que no se le puede poner orden a mi presente. Días revisados, numerados, muy amados.
Queda mucho por hacer. Y habrá que deshacer.
Me dicen que hay carne, botana y cervezas en algún lado. Corro a buscar, aunque no sé.... No sé si creerles. Dicen que el mundo se acabará en diciembre, para mí se acabó hace seis meses. Tampoco sé si creérmelo.
Tenía miedo, miedo a encontrarte, a encontrarnos frente a frente y saber cuál sería tu reacción luego de varias semanas de no saber nada de ti. Ha llegado el momento de enfrentar ese miedo, ahí vienes, alegre, rodeada de tus amigos y con tu sexy blusa negra, me pregunto cómo reaccionarás, si siquiera me saludarás. Me ves, sonríes y nos saludamos, te pregunto que cómo estas, sólo me respondes con un cortante “bien”, te pregunto que qué has hecho y que si te han llegado las cartas que he enviado, cambias el tema y me dices que te tienes que ir y te alejas. Me dejaste con mil palabras en los labios, todo fue fugaz, me quedo absorto observando tu belleza, no me dio tiempo ni siquiera de decirte cuanto te he extrañado.
Te vas, contenta, radiante y hermosa. Te vas…
Todo se detiene y él despierta, aún no terminan las vacaciones y su miedo sigue vigente, se despierta sudando y con el cuerpo frío, corre al baño a vomitar. Su mamaíta lo escucha y va a auxiliarlo, le dice que no vaya a trabajar y que se quede en casa a reposar; él hace caso omiso, se ducha y se va a trabajar. Fue una mala idea, todo el día se ha sentido pésimo, con dolor de cabeza y débil en demasía, tanto que no terminó la jornada laboral y optó por regresar a casa antes de las 12:00. Al llegar en mal estado, su mamaíta le insiste en ir al doctor, no hay otra opción, de verdad se siente muy mal.
Ya en el consultorio, el doctor lo nota muy mal, le toma la presión y pide que lo internen, pasará la noche en una camilla. Más tarde comienza el chequeo, el doctor distingue su gravedad e intuye que ha pasado ya varios días en malas condiciones, su presión se ha mantenido en 50-80, nada bueno. Debido a los síntomas reflejados le diagnostica un probable cuadro de salmonelosis, sin embrago de acuerdo a sus antecedentes médicos del 2004 también hay riesgo cardíaco, se necesitarán análisis, electrocardiogramas, entre otros estudios. La opinión del doctor se transforma en cuanto le pregunta a su paciente si ha estado nervioso por alguna razón, él responde que no, empero su mamaíta interrumpe y le dice que nervioso no, pero que quizá tenga que ver su estado anímico de los últimos meses, “ha estado depresivo doctor, triste”, le avisa. Los estudios siguen en pie, aunque la causa parece ser psicológica, después de explicarle todo, nuestro muchacho piensa incrédulo “¿tan lejos me ha llevado esto?”. El doctor sorprendido le informa que ha bajado siete kilos en las últimas seis semanas, (casualmente no ha visto a su ex novia desde hace un mes). Hay un grave desorden alimenticio y con ello variación en la presión arterial provocando fatiga y debilidad.
Al parecer la causa de su “problema” ha sido encontrada, el doctor explica que a pesar de haber asistido a terapia psicológica el conflicto va más allá. Todo se junto, salió de la escuela al mismo tiempo que dejó la terapia y dejó de ver a su ex; además de que su consumo de alcohol torna todo más complicado. El doctor dice que todo va a estar bien, que piensa bloquear la neurona causante de la obsesión para así detener ese sentimiento, en verdad eso es posible, le pide tres meses para que lo saque adelante.
Por instantes él se siente como Jim Carrey en Eterno Resplandor y se pregunta si en verdad en el fondo desea superar esa etapa y olvidarse del hasta ahora “amor de su vida”. En su interior aún existe alguna ligera y patética esperanza, una remota esperanza de que ella le otorgue una segunda oportunidad de regresar a su lado. No quiere olvidarla, no quiere borrarla, no se quiere ir.
Todo va a estar bien, todo, el mejorará; ella no sabrá nada, él la seguirá pensando y extrañando todo el tiempo; ella seguirá alejándose y cambiando su vida, mientras él continuará viviendo con el miedo de toparse con ella en algún pasillo de la escuela y no saber qué pasará, no saber cómo reaccionará, ni siquiera si lo saludará.
Era el último día del año, le llamó y no contestó, le envió un mensaje y tampoco respondió, al igual que en Navidad no pudo decirle cuanto la extrañaba ni mandarle sus mejores deseos.
Eran tiempos muy tristes. No disfrutaba nada, todo lo hacía con desgano y prefería no estar en casa, así que por la tarde fue al cine, sus únicos acompañantes eran un Nestea y unas rosetas de maíz de tamaño mediano. Le resultaba bochornosa aquella escena pero ¿qué más podía esperar de este día?
Luego del cine, regresó a casa, su mamaíta le pedía que la acompañase a la iglesia, el rehusó, la mamaíta, su padre y sus hermanos se fueron sin él decepcionados. Quedándose así, solo, con las luces apagadas, observando por la ventana y escuchando a Sufjan Stevens. Todo lucía mal.
Llegó la medianoche, la pequeña familia brindaba por un mejor año, él sólo levantaba su copa en señal de respuesta hacía las palabras de sus seres queridos. Terminada la cena no había más qué hacer, su hermano se disponía a salir con sus amigos, mientras que sus padres platicaban y veían una película. Él, impaciente, se salió de casa y subió a un taxi rumbo a la casa de uno de sus amigos, juntos fueron a una fiesta, una verdadera fiesta de fin de año donde todos celebraban, bebían, gritaban, bailaban y se besaban.
La novia de su amigo le presentó a una amiga, Lola era su nombre, empero él no quería saber nada, sólo pretendía embriagarse y morir en el intento. Sin embargo, la chica parecía ser muy agradable, platicaron un buen rato y hasta bailaron, bebieron y se besaron.
Horas más tarde ella la invito a su casa que quedaba muy cerca del lugar. Él aceptó y fueron. Su casa olía a humedad, era sólo de un piso, al entrar lo primero que se apreciaba era una pequeña cantina al fondo, ella le ofreció una lata de cerveza de plátano japonesa. Luego se sentaron en el sofá a beber, a beber y a besarse hasta llegar al sexo. Durante el acto el sólo pensaba en la chica que amaba, en la chica que extrañaba y que desearía fuese ella en lugar de Lola. Fue genial, un primero de enero inolvidable.
Por la mañana, ella lo besaba por todo su rostro, yacían abrazados y debajo de un cobertor, ella le preguntaba que qué pasaría…, si saldrían o si todo se quedaría sólo en una noche. Atónito por la pregunta de Lola, él solamente la miro a los ojos sin palabras, quería decir algo inteligente y justo cuando iba a salir una palabra de su boca ella lo interrumpió con una risa diciéndole “no seas tonto, yo no quiero nada, además se nota que tú quieres a alguien más”, él muchacho no respondió, una vez más se percataba de que las mujeres son más astutas que los hombres. Él le dijo:
— Jajaja, ¿por qué lo dices?
— Yo lo sé, se siente.
— No es verdad, ¿cómo podrías saberlo?
— Pues tu mirada, se siente y se ve que quieres a alguien, deberías luchar por ella.
— Jajaja, qué más quisiera yo poder luchar por ella pero pues no.
— ¡Pues hazlo! Lucha por ella, tú puedes tenerla…
— ¿Y si ya la tuve?
— Pues haz que regrese.
— Ojalá fuera tan fácil, ella ya está muy lejos de mí.
Ella lo besó en la mejilla y se durmieron hasta que el primer sol del 2012 los despertó entrando por la ventana.
Mientras más avanzaba el año, más difícil se volvía todo. A dos semanas de que termine el 2011 creo que he llegado al límite. En enero tenía a alguien muy especial, hoy, ella ya no quiere saber de mí. No ocurrieron muchos acontecimientos de gran relevancia este año, lo ya mencionado quizá fue lo más importante. Todo giraba en torno a ello. Todo se convirtió en una especie de tristeza inesperada.
Eso ha influido en muchos aspectos en mí, tal vez repercutió tanto que todo lo veo por otro camino, varias personas me han “apoyado” pero creo que en estos meses no ha habido mejor apoyo que mi iPod, música la cual me sirvió de refugio y de consuelo. Eso tiene que ver en gran medida con la elección de mis discos favoritos de este año. Discos que se volvieron parte de mí. Cada periodo de mi vida está marcado por determinada música, sin duda alguna cada vez que escuche algún fragmento de estos discos llegarán a mi mente demasiados recuerdos de lo que fue este año, recuerdos hermosos y otros muy complicados.
Por quinta ocasión juego a hacer listas anuales de mi música favorita, esta vez fue muy difícil elegir 20 de 76 discos geniales que me acompañaron a lo largo de los últimos doce meses, aquí el resultado de ello. En fin, sólo queda agradecerles por meterse por aquí de vez en cuando, o si es la primera vez pues igual gracias por tomarse un tantito de su tiempo para leer mis estupideces.
¡Felices fiestas de fin de año!
20. Ólgusjór - Lockerbie
Diseñado para escucharse detenidamente, Ólgusjor es una belleza, una belleza que viene envuelta con un melódico piano y una mágica voz. Estos islandeses de Lockerbie juegan por la misma línea que Sigur Ros, no es nada nuevo, pero vale la pena recorrer este hermoso paisaje musical. Con tan solo observar la portada del disco uno empieza a adentrarse en la magia y el misterio que Ólgusjór resguarda.
19. Shadows - The New Division
En enero nos presentaron The Rookie, el cual no hizo más que enamorarme y hacer que esperará con gran ansía la salida de su primer largo, tracks como Festival o No Health daban aviso que Shadows sería algo genial, sonidos que se convierten en adicción con cada escuchada. Lleno de vibraciones y sensaciones de esperanza con aires de calidez van apareciendo mientras la voz y los beats softs se van convirtiendo en la base de un gran disco.
18. Blue Valentine - Grizzly Bear
Si, es un soundtrack, soundtrack de mi película favorita de todos los tiempos, quizá sea porque identifico en demasía mi última relación de pareja con ella. Grizzly Bear hizo la música perfecta para las imágenes plasmadas en Blue Valentine. Ocho temas, cuatro de ellos con su versión instrumental y tres colaboraciones conforman esta genialidad que debe ser escuchada con cautela, no es apta para depresivos.
I never gonna fall in love again...
17. Replicants - Millionyoung
Mi lista de mis favoritos de este año se ve invadida por el chillwave, no es para menos, él también llamado glo-fi está de moda. Mike Díaz nos presentó su primer lp con trece temas predestinados a ser coreados y bailados suavemente, Replicantses un disco lleno de melancolía y romanticismo que cobra vida en un sueño donde solo habitan sintetizadores sexys, beats veraniegos, guitarras difusas y una voz de ensueño.
16. Laura – Diego García
El primer disco como solista de Diego llegó en el peor momento que he vivido hasta ahora en mi vida, le agarré un tremendo cariño, letras llenas de sentimiento que le dan un significado de ser al amor, al desamor y a todo lo que una ruptura amorosa pueda significar. Un disco que revive esa pequeña esperanza de seguir adelante, esa esperanza que pretende sacarte de ese pasado en el que vives. Simplemente, el amor duele.
Cause I don´t want to be alone...
15. Underneath The Pine - Toro Y Moi
Chazwick Bundick regresó, mi chillwavero favorito trajo su segundo lp para hacernos bailar durante todo el año, quien no haya bailado con Still Sound o New Beat en alguna fiesta en este 2011 no ha vivido. Pop luminoso que baila con electrónica en una disco de los 70´s. Underneath The Pine es un álbum tranquilo que viaja en metro mientras hace que la gente a su paso se pare a bailar y a divertirse.
14. The Friendly Sound - Lemâitre
Lemâitre es sinónimo de fiesta, una fiesta que empieza desde el primer play, si, es un ep, pero un increíble ep que con sólo cinco canciones se coló a mis favoritos, tracks repletos de un optimismo electrónico que al instante en que hacen contacto con mis oídos traen a mí mente a aquellos videojuegos de los 80´s, una mezcla de una electrónica vintage con el glo-fi de nuestros días que da como resultado temas extraordinarios como lo es la elegante Strobes Pt.2.
In corners of your heart I tried to make love grow...
13. Dye It Blonde – Smith Westerns
Weekend es un himno de la juventud de hoy, esa y nueve canciones vibraron en cientos de pedas este año. Chicago concibió a esta banda adolescente, y es que de qué trata Dye It Blonde sino de la pasión y el frenesí de una juventud sinsentido. Jóvenes guitarras distorsionadas que decidieron salir del garage para patear traseros en un supermercado, asustar ancianas, holgazanear, ligar chicas, drogarse y beber cerveza gratis.
Te amo, I'll pretend you were the only one...
12. Parallax - Atlas Sound
Bradford Cox es amor, para Cox él hacer música es tan fácil como respirar. Apenas comenzaba a olvidar Logos y estaba superando el Halcyon Digest que hizo como Deerhunter cuando la hipnosis y el surrealismo de Parallax llegaron a mi biblioteca. Cox ya es un estandarte de nuestra época, y en Parallax lo confirma. Lo envuelve una atmosfera de limpieza y esquizofrenia que dio a luz mientras Bradford vivía momentos de tristeza y soledad.
Ilussions for emotions when you are alone...
11. What Would You Say? - Part Time
Viajar en el tiempo siempre ha sido de los deseos del ser humano, Part Time lo logró. Discreto y sin mucho alarde David Speck llegó para quedarse, un sonido del pasado que busca ser base en nuestros días, para mí What Would You Say? es algo así como el Before Today (de Ariel Pink). Imágenes y teclados ochenteros abundan y caminan junto a un electro pop de salón que convoca a un sinfín de luces neón a quedarse a bailar en una noche de graduación. Es como la Roxy Music del siglo XXI.
You know that it's true I'm loving you, I know, not again, we're arguing...
10. The English Riviera - Metronomy
El tercer largo de los ingleses llego de manera inverosímil para explotar el verano, se suma a mi lista de discos favoritos para escuchar en la playa. En The English Riviera se manejan más instrumentos convencionales de los que nos tenía acostumbrados Joseph Mount. Canciones exóticas y pegadizas que tienen su nacimiento en el azote del amor con las olas de alguna isla tropical.
But if you want to recreate for me, another sky and see, I got you...
9. Within And Without - Washed Out
Washed Out nos acostumbro a tremendas canciones con sus ep´s, ahora en su debut vino a confirmar porque es un estandarte del chillwave. Un disco delicioso donde todo está perfectamente cuidado, con sonidos tranquilos y parejos que te van llevando a un estado acogedor, un estado el cual se asemeja al mejor orgasmo experimentado con la persona amada, un estado en el que se pretende permanecer. La portada del disco traduce todo lo que hay dentro de él, una mañana con el sol entrando por entre las cortinas para despertarte a ti y al amor de tu vida.
I love you but I have to cut you loose...
8. The Year Of Hibernation - Youth Lagoon
Diversas emociones vienen tras la corriente del río que arroja a Youth Lagoon. Emociones las cuales estamos obligados a sentir con el paso del tiempo: madurar, crecer, acercarse a la vida adulta. Esas emociones que nos llenan de miedo y angustia. Esas emociones son las que transmite Year Of Hibernation, otro disco que me fue fiel durante esos horribles momentos del mes de agosto. Música de gran calidad manejada con sutileza y simpatía que te harán viajar a ese mundo imaginario donde nunca tendremos que madurar.
These people, the don´t know how it feels with you...
7. In The Grace Of Your Love - The Rapture
Cinco años transcurrieron para que The Rapture nos volviera a enamorar, y vaya que lo ha hecho, con temas nuevos que pasaron a ser épicos, si me preguntan, este es mi disco favorito de los neoyorkinos. Después de la tormenta viene la calma, y es que In the Grace Of Your Love evoca temas como la muerte, el arrepentimiento y la madurez con una asimilación de la tristeza para salir adelante, es un disco lleno de contraste con el que también se asegura una noche de fiesta.
6. Submarine - Alex Turner
Los Arctic Monkeys lanzaron nuevo álbum este año, sin embargo pasó sin ton ni son por mi biblioteca. Por otro lado Alex Turner me dejo boquiabierto con este ep. Y sí, es un soundtrack más, pero es un soundtrack del tamaño de la Gran Bretaña. No exagero, con temas sumamente lentos te cautiva al primer contacto. Trasmite amor en cada pasaje, un disco que te obliga a traer a la persona amada a tu lado, ya sea físicamente o en forma de recuerdo para escuchar una belleza como lo esIt's Hard To Get Around The Wind y cada uno de sus cinco magníficos cortes.
5. Smother - Wild Beasts
Entramos al top 5, y con ello los halagos crecen y crecen, justo como en este caso. Desde que escuché Albatross supe que Wild Beasts robaría mi corazón, quizá los conocí algo tarde pero ahora forman parte de mis bandas favoritas. Las fascinantes vocales de Hayden Thorpeemando y Tom Flemming se sincronizan para hacer vibrar a todo mundo, Smother es un mar sin melodías diáfanas o robustas a las que hay que aferrarse. Es una ambientación extraordinaria que tiene lugar en un vuelo con destino a Ixtapa mientras recorres toda la costa con tu mirada.
4. Burst Apart - The Antlers
Hospice fue algo grandioso, Burst Apart lo es también. Y es que después de aquella maravilla que no dejaba más que depresión y sentimientos de tristeza por todos lados llega Burst Apart para tratar de decirnos que siempre habrá un mañana. Es un disco plagado de emociones, de dramas y texturas. Peter Silberman ha tenido una vida difícil y la va plasmando en cada producción, juega en la misma línea llena de nostalgia, sentimientos directos, oscuridad y desesperación. The Antlers hacen música de depresivos para depresivos, y Burst Apart es ese suspiro de impotencia y tristeza que nace al cerrar la puerta de tu habitación antes de meterte en la cama esa noche en la cual el amor de tu vida terminó contigo.
3. Father, Son, Holy Ghost - Girls
El segundo lp de Girls llegó de manera inesperada para quedarse, Owens hace música perfecta para enamoradizos como yo. En Father, Son, Holy Ghost los sentimientos de deseo, de pérdida o de extrañar a la persona amada crecen a lo largo de todos sus temas. Pop que destila melancolía mediante guitarras limpias y letras cálidas. Un disco al que no le falta nada, un disco que con canciones como Jamie Marie, Forgivness, My Ma´ es imposible no llorar. Girls es un gran sueño que apenas comienza.
In possession of eyes, that's it... enter through the exit and exit through the entrance when you can...
2. Kaputt - Destroyer
Como Norway de Beach House en 2010, así, a principios del mes de enero me atreví a decir que Kaputt sería algo grandioso en este año. Si hay un disco que me ha acompañado día con día en todo el 2011 es Kaputt. El noveno largo de Dan Bejar es una joya abismal, una joya que mezcla synth pop, algo de jazz y un poco de ochentas. A través de nueve maravillosos cortes narra diversas historias, historias donde Bejar logra atraernos, con tan solo escuchar la magia de Kaputt podemos adentrarnos a ellas. Es un disco dulce y envolvente que posee todo lo necesario para ser escuchado en la penumbra de tu alcoba mientras ves ese álbum de fotografías que resguarda los mejores momentos al lado de ella.
And at once I Knew I was not magnificent...
1. Bon Iver - Bon Iver
El Segundo largo de Bon Iver es un sueño del que aún no he despertado, y es que los nueve fragmentos que lo componen no son sólo canciones, son hermosos paisajes que están esperando a ser recorridos. No fue suficiente con su bello For Emma, For Ever Ago donde los sentimientos se presenciaban a flor de piel, Justin Vernon nos hace entrega de un mundo nuevo, diseñado para su detallada observación para ser disfrutado en pequeñas dosis. Tal y como lo relatan las imágenes de su edición deluxe. Bon Iver de Bon Iver es el soundtrack de mi año, sus dulces melodías me devuelven por un momento los momentos más hermosos de este 2011. Esos momentos llegan junto con la lluvia azotando mi ventana y la lírica de Holocene toca a mi puerta al mismo tiempo. Ella regresa.
El 2011 está muriendo, si hay un adjetivo con el que podría definirlo sería “largo”, un año largo en el que ocurrieron bastantes cosas, parecía que sería un genial e inolvidable año, en su segundo semestre se borro el genial y sólo se quedó en inolvidable y triste.
Cada diciembre (desde el 2007) hago una lista de mis canciones y discos favoritos, no los “mejores”, ¿porqué quién hace una lista con lo mejor del año? ¿No es eso sumamente pretencioso?, Por ello sólo cito a la música que fue mi favorita, me acompañó y me sirvió de refugio a lo largo de los últimos meses, meses lentos y complicados.
El 2011 nos regaló bastante música, bandas nuevas que llegaron a mis oídos y difícilmente se irán, muchos se colaron a mis favoritos de toda la vida y otros quizá sólo sean pasajeros.
En fin, aquí mis 30 canciones favoritas del agonizante año, paren oreja y coméntenle. La próxima semana mis discos favoritos…
¡Salud! ¡Y que comience el Lupe-Reyes!
30. Mon Pays - Yelle
29. Careless Teens - The Bilinda Butchers
28. Same Mistake - Clap Your Hands Say Yeah