Chilena ciudadana del mundo; amante de los animales, la naturaleza, los libros, los botes y el buen diseño. En internet desde 1997.
Han pasado ya 3 años y yo casi no me di cuenta. Pocas cosas han cambiado a pesar de todo lo que ha pasado
Recuerdo que de chica mi madre siempre me decía “no te vas a dar cuenta y llegará el día en que una semana te parecerán horas y los meses días”, y tuvo razón por mucho que yo le respondiera “eso no me va a pasar nunca”, y dedicándome a correr por tener todo altiro, ahora, ¡ya!, y abandonando cuando los tiempos no eran los que yo quería.
La paciencia nunca ha sido una de mis virtudes, pero al menos ahora no me parece tan descabellado hacer planes y ponerme fechas y darme cuenta que, sin darme cuenta, pasan los meses y lo planificado se está cumpliendo sin grandes contratiempos. Un pequeño acto, un pequeño gesto, un símbolo, un ejercicio, un llamado de atención, un recordatorio de sueños… ¿traerá frutos? quién sabe, el tiempo dirá, pero pase lo que pase yo podré decir “cumplí al menos en eso”.
3 años ya. Ahora tengo una gata y vivo en una casa. La noche del terremoto la pasé sola en un piso 12 y lo que más me importaba era eso: estar sola, no tener con quién compartir el miedo, las bromas, los comentarios… Tampoco me gustó la sensación de estar enjaulada sin tener a dónde escapar. Esa noche me quedé metida en la cama mientras todo se zarandeaba de un lado a otro y escuchaba los “crash bang bing” de cosas cayendo, vidrios rompiéndose, transformadores saltando, sirenas sonando, cemento crujiendo y todo eso con un movimiento que sólo parecía ir en aumento; fuerza de la naturaleza desatada que no sabes cuando se detendrá. Miedo ante lo que puede pasar y curiosidad morbosa por saber cuanto más fuerte puede ser el terremoto antes que el edificio salte en mil pedazos: “¿aguantará?”.
Le hago el quite a vivir en Santiago, le hago el quite a vivir en un edificio. Tal vez, si pudiera pagar una casa, me replantearía la posibilidad de volver a vivir a la capital, pero está descartado de plano. No es mi realidad, no hoy, no ahora, y seamos sinceros… Santiago es una ciudad a la que preferiría ir sólo de visita.
Dependiendo del día las palabras se pueden hacer muchas o pocas; hoy, se me han hecho pocas.
No logro encontrar los suficientes sinónimos que me ayuden a reemplazar los manoseados imperdible, precioso, espectacular, único, maravilloso, grandioso, fabuloso, insuperable, majestuoso, imponente, único (ya lo dije), excepcional, y todos esos adjetivos que ayudan a vender un paisaje con sólo una palabra en los tiempos de twitter…
Fuck! el diccionario de Sinónimos y antónimos me quedó chico.
Es en días como hoy en que me gustaría no saber leer y así no enterarme de lo que pasa en el mundo; en días cómo hoy me gustaría vivir en medio de la nada, escondiendo la cabeza como toda señora avestruz que se digne.
Una de las primeras cosas que hago todas la mañanas es revisar Twitter para ver que ha pasado en el mundo, y la verdad que siempre hay algún drama en desarrollo o ad portas de desencadenarse, es raro leer buenas noticias. Ya debería tener el cuero curtido, y debo confesar que a estas alturas de la vida ya es así, pero leer que quemaron una casa en Vilcún (Región de la Araucanía, Chile) y que aparecieron dos cuerpos quemados en su interior, me remeció el piso de una manera que no llegó a comprender.
No sé mucho del conflicto mapuche la verdad; tampoco sé mucho del pueblo mapuche. No sé quienes son ni cómo son, al igual que tampoco sé quienes son ni cómo son los chinos, los negros, los turcos, los judíos, los maricones, las lesbianas, los flaites o los cuicos. Para mí, todos ellos son personas, y me parece de locos que no estemos matando unos a otros independiente de las razones (buenas o malas) que cada quién pueda tener para defender su postura. Y más de locos me parece que hayan personas que defiendan cualquier postura que signifique violencia, muerte, destrucción…
Si matan a un mapuche se violan los Derechos Humanos, si matan a un paco es terrorismo, si matan a un maricón es homofobia y si matan a un judío es xenofobia… palabras vacías que no dicen nada ante el significado absoluto de la muerte.
G. Bernad Shaw dice algo parecido a que el hombre es el único animal que teme porque el león no es peligroso. No tiene ideas, no tiene religión, no es político ni posee espíritu caballeresco. En pocas palabras: no tiene razón alguna para desear una muerte cuando no necesita comer.
Un año me demoré en entender lo que me quería decir...
Es el momento de separar los caminos. La piel vieja debe ser mudada, las relaciones anticuadas deben ser desechadas. Cuando esta Runa aparece en una lectura es un llamado al desprendimiento. Está incluida en el Ciclo de la Iniciación. Othila es la Runa de la ruptura radical.(Más vale tarde que nunca)
La acción apropiada aquí es el rendimiento y muy probablemente el retiro: saber cómo y cuándo retirarse y poseer la firmeza de voluntad para llevarlo a cabo.
Othila es la runa de la Adquisición y los Beneficios, la verdadera prosperidad está asociada a ella. Sin embargo los beneficios que recibes, la herencia, tal vez deriven de algo que debes abandonar. Tal renuncia puede ser especialmente difícil cuando se trata de un aspecto de tu comportamiento o de alguna parte de tu herencia cultural, entonces deberás observar de cerca lo que hasta ahora has proclamado orgullosamente como tu derecho por nacimiento. Ya sea el apego a tu posición social, el trabajo que desempeñas o incluso tus creencias acerca de tu propia naturaleza, la separación requerida en este momento te liberará para convertirte en quién verdaderamente eres.
Ya quedan sólo un par de días para que el 2012 se vaya y no vuelva… ¡por favor que no vuelva!
Ha sido un año duro, intenso, cabrón…
Final de año, fiestas, jarana, balances… no quiero hacer balances, hacerlo implica mirar atrás y no quiero hacerlo, quiero olvidar pero no debo, es parte de mi historia, de lo que soy hoy, de lo que seré mañana…
¿Cuántas veces se puede equivocar uno? Esta vez lo hice de manera rotunda, completa, profunda, total, sin equivocación… una equivocación perfecta. Hoy será la última vez que mire atrás y tenga lástima de mi misma ¿lo que más duele? el orgullo; cuando cago me gusta hacerlo solita, sin involucrar a nadie más, pero esta vez de frentón las cosas escaparon de mis manos y por tonta me encalillé; no me gusta deberle plata a nadie y en este momento debo millones.
¿Balance del 2012? Si me pongo como Bridget Jones sería algo tipo 2 kilos menos, un par de días como clandestina en USA, varias canas y arrugas más, ningún novio, 1 gato y medio (el medio es porque uno es “allegado”), muchas deudas, una pega mal pagada pero que promete mucho, una cabaña con vista al lago y muchas ganas de hacer las cosas bien de una puñetera vez. ¿Lo mejor? haber vuelto al Sur, sin lugar a dudas lo mejor que me pudo haber pasado dadas las circunstancias y lo que menos me habría esperado cuando el 31 de diciembre del 2011, en una pieza de hotel cerca de Washington DC, imaginaba dónde estaría en diciembre del 2012.
Mañana toca votar, algo que yo no haré por estar a más de 300 Km del lugar dónde me correspondería hacerlo, y debo confesar que no tengo ningún remordimiento de conciencia por no hacerlo (lo de votar). No conozco a ninguno de los candidatos, hace años que no vivo en la comuna dónde me inscribí y no le creo nada a nadie ni por muy optimista que me ponga: supongamos que sí existe un candidato con buenas ideas, honrado, equilibrado, justo, visionario –me da lo mismo el partido, a estas alturas de mi vida soy de las que cree en las personas– Supongamos que existe este raro espécimen de candidato a alcalde y ganó mi confianza, creí en él, voté por él y ¡oh! ¡sorpresa! sale elegido alcalde… pobre ingenua que creí que esa buena persona resolvería los problemas de mi comuna: no no no, ese pobre tipo que tuvo la mala idea de dejar su pega y meterse en política creyéndose de verdad el cuento ese de “por un mundo mejor”, se encontrará con una pila de concejales partidistas cabreados de que un NN les haya robado la pega, y por órdenes de su partido se dedicarán a hacerla la vida imposible trabando cada decisión que deba someterse a votación…
Apesta la política, o al menos así la veo yo: una simple ciudadana cansada de marchas que no llevan a nada, elecciones que sólo sirven para ensuciar mi ciudad, abusos de poder, asignaciones de sueldos envidiables, paseos de trabajo en motos de nieve y alguna que otra coima para conseguirle pega al hijo/sobrino/yerno del pelotudo de turno.
Mañana hay elecciones y no voy a votar; y no sólo eso, también escurrí el bulto con mi obligación de ser vocal de mesa ¿no se los había mencionado? Así es, nuevamente salí designada vocal de mesa pero esta vez me salvé por vivir lejos, muchos más lejos de a 300 Km. de mi centro de votación. Bendita internet: “googlié” el mail de mi colegio electoral y les escribí explicando mi caso junto con el PDF de una cuenta del teléfono para avalar mis palabras… me excusaron.
Algún puntilloso podrá decirme que está mal excusarse, que hay que cumplir con nuestro deber cívico… siga hablando señor, me da lo mismo: ya cumplí con ese deber para las elecciones presidenciales ¡y dos veces! ¿no ve que hubo segundo vuelta? rico tener que soportar los más de 30ºC de un domingo de enero metida en un gimnasio de lata… Y si de cumplir se tratar, lo hice con creces ya que tontamente me ofrecí de voluntaria para ser presidenta de mesa, así que además me tocó “trabajar” al día siguiente de las elecciones llevando el conteo oficial al colegio escrutador o cómo diablos se llame el trámite que se hace después.
¿Algo anecdótico? a la hora de contar votos en la primera vuelta, discutí con un tipo de sombrero e ínfulas de playboy que amenazó con llamar a los pacos previo decirme “tú no sabes con quién estás hablando”… Me molestó ese “tú”; yo jamás le di permiso para tutearme y me vengué diciéndole “es cierto, no sé con quién estoy hablando… y tampoco me importa” El tipo se puso colorado de rabia, se sacó el sombrero (tenía el pelo sucio) y me dijo “soy el diputado Pepe Auth y voy a denunciarte”. Más colorado se puso cuando le respondí que llamara a los pacos, que yo estaba siguiendo las instrucciones que dictaba la ley y que él, por muy diputado que fuera, no podía tocar las votos (quiso agarrarlos para contarlos él). Todo empezó porque a su parecer los estábamos contando muy rápido y al girarlos para mostrar que la cuenta era la que decíamos a grito pelado y no otra, algunos de los presentes en la sala no alcanzaban a ver bien dónde estaba la raya… del voto. Puede haber tenido algo de razón, pero éramos cinco mujeres cansadas, algunas despiertas desde las 5 AM, que sólo queríamos terminar rápido nuestra pega para poder irnos a la casa y ninguna estaba de ánimo para jugar a la “modeloca” paseando el voto por todo el gimnasio.
Gané yo: él no llamó a los pacos y nosotras seguimos contando votos tal cómo lo estábamos haciendo.
En el cable, en el canal A & E, dan una serie que se llama “¿Quién da más?” (“Storage rooms” en inglés) y cada vez que la veo no puedo dejar de pensar en las cosas que dejé guardada en una de esos bodegas en Estados Unidos y que vaya a saber uno dónde estarán ahora... ¿también lo habrán rematado como en la serie?
Para muchos, pueden haber sido “mugres”, para mí no lo eran. Lo que más me duele haber perdido es un cuadro que hizo mi madre cuando yo tenía unos 10 años y que me acompañó siempre durante los últimos 34 cumpleaños: era una tarjeta de navidad a la que ella le hizo un marco de estaño labrado sobre una base de madera dónde yo escribí la dirección de dónde vivíamos en esa época: Calle Cantalejos nº5, 9 D, Puerta de Hierro, Madrid, España. También había una foto de ella con la gata y otra de mi ahijada preferida. También hecho de menos un cuaderno forrado en papel floreado dónde juntaba recetas y una cortaplumas suiza con mi nombre grabado, “Conqui”, que me acompañó en todas mis aventuras de los últimos 20 años. ¿Qué más había? una capa de terciopelo comprada en Venecia, una chaqueta de cuero que me traje de Florencia, un chaleco noruego súper abrigador, mi falda larga de “señorita Rotenmeyer”, mi bolsa floreada que usaba para los fines de semana, varios libros, casi toda mi ropa y todas mis ilusiones.
... o al menos así dicen que ocurrirá a partir del 22 de diciembre de este: 3 días de oscuridad completa, sin electricidad, sin sol y sin ninguna de las comodidades “modernas”, y me pongo a pensar “... y si fuera cierto ¿cómo me preparo?”.
Mi gran preocupación es mi madre, mi familia, ellos están lejos y si les digo que se vengan al sur para estar juntos esos 3 días de oscuridad me van a internar... y yo los entendería, así que pienso en cómo “salvarme” yo en caso que me interesase salvarme, y el balance es positivo: sobreviviría sin grandes problemas aunque para ello debo hacer algunas compras y preparativos:
- Muchas velas para eso de la “oscuridad”; nada de pilas ya que dicen que serán problemas eléctricos generalizados y las pilas, hasta dónde mi corto entender alcanza, son “electricidad”, así que muchas velas y en lo posible varias de esas antorchas de jardín con litros de aceite para quemar.
- Agua, mucha agua mira que aquí el agua llega mediante bomba eléctrica, por suerte tengo el lago cerca pero durante los 3 días de oscuridad recomiendan no salir de la casa por el tema de los saqueos y eso ¿ventaja? vivo en una cabaña lejos de la civilización así que espero estar a salvo de ese tipo de problemas, pero cómo uno nunca sabe si se me aparece algún zombie extraviado, mejor comprar varias botellas de agua para, al menos, tener para tomar y lavarme los dientes (el lavado de pelo y poto tendrá que esperar a que pasen los tres días de oscuridad).
- Leña para la bosca, y que sea mucha porque tres días sin sol implica mucho frío... o al menos eso he visto en las películas. Mínimo 4 varas... mejor que sean 6.
Nota mental: Por suerte el jueves compré un hacha así que puedo usarla para hacer astillas o lo que haga falta (¿arma de defensa?)
- Comida para las gatas y arena para su “cantora”: nica abandono a las “chiquillas” porque me harán compañía y con su oído, mucho más agudo que el mío, me alertarán de cualquier cosa rara.
- Comida para mí: nada que deba cocinar, o si se cocina, debo dejarlo cocinado el 21 antes de correr el riesgo de quedarme sin gas que es lo más probable que ocurra. La lista de comida debe incluir varias latas de atún y otras conservas, fruta, lechuga, tomates, pan (si se pone añejo puedo tostarlo arriba de la bosca), arroz (debo recordar cocinarlo el día antes), huevos duros (idem ítem anterior), una tetera para calentar agua en el fuego para poder prepararme café, te, sopas para uno y puré... ¡eso! también debo comprar puré en cajas, leche larga vida, queso, miel y sacarina. Chocolate para la neura y nada de copete: quiero estar sobria para enfrentar lo que se venga.
- Libros: tengo un par aún por leer pero 3 días encerrada sola con dos gatas se me pueden hacer largos, así que mejor compro algunos nuevos.
- Muy importante: el 21 debo cambiar sábanas, toallas y lavar ropa, no quiero que llegue el 22 y me pille con todo sucio. También debo hacer aseo profundo y darme una ducha larga ya que puede ser la última en varios días.
Una duda: eso del “apagón” general el 22 de diciembre ¿será a partir de que hora según el meridiano de Greenwich? digo, para estar preparada mira que dependiendo del uso horario puedo tener horas de más o menos y eso no es un detalle menor ante lo que se podría venir....
El domingo 26 de agosto, en la página C 14 de El Mercurio apareció una noticia que a muchos, seguro, no dejó indiferentes, sobre todo porque este domingo se cumplió el primer aniversario de la muerte de Felipe Cubillos.
La noticia a la que me refiero, es la concretización del sueño más grande de Felipe: durante el año 2013 un barco escuela del Desafío Levantemos Chile, empezará a surcar aguas chilenas dando la posibilidad a niños de escasos recursos de acercarse al mar y conocerlo, descubrirlo, mientras aprenden a trabajar en equipo y viven, al menos por unos días, como los viejos navegantes de antaño.
El nuevo barco escuela elegido para llevar adelante este maravilloso proyecto es el “Tole Mour”, un schooner de 3 mástiles que se transformará en el segundo velero más grande de Chile luego de la “Esmeralda”.
Quienes siguieron a Felipe en su blog de “Desafío Cabo de Hornos” durante el 2008 y el 2009 mientras participaba en la regata Global Ocean Race (Portimao Globla Ocean Race se llamó esos años) saben que fue allí dónde nació su idea/sueño de llegar a tener un barco escuela dónde los niños se pudieran acercar a la vida marinera y así aprender lo que significa realmente el trabajo en equipo, la responsabilidad, la lealtad... Quería que esos niños, alumnos de escasos recursos y buenas notas, de esfuerzo, “aperrados”, tuvieran la misma oportunidad que tuvo él en su infancia de conocer el mar de cerca, y no sólo desde la orilla de una playa. Quería que ellos también sintieran la fuerza del agua en movimiento bajo sus pies; el silbido del viento entre las jarcias y las noches estrelladas sobre sus cabezas; quería que vieran a las toninas cortar su proa con sus saltos juguetonas y, tal vez, sólo si tenían mucha suerte, cruzarse en su camino con un albatros planeando libre sobre el inmenso Pacífico.
El nombre que llevará el “Tole Mour” en su nueva vida aún está por definirse, pero se barajan dos posibilidades: “Felipe Navegante” y que corresponde al nombre que Felipe Cubillos usaba en Twitter (@felipenavegante) o “Pasajero del Viento”, nombre elegido por Felipe para el barco de sus sueños…
El SSV Tole Mour es un “schooner” de 48 metros de eslora y 9 metros de manga. Fue construido por Nichols Bros, para enfrentar las extremas condiciones climáticas del Pacífico sur.
Originalmente, el Tole Mour fue diseñado y construido por petición de la fundación Marimed de Hawai y fue echado al agua en 1987 como “velero del Servicio de Salud Tole Mour” y funcionó, en 1era instancia, como buque autónomo de atención primaria de salud en el protectorado estadounidense de las islas Marshall.
El nombre “Tole Mour” fue elegido luego de un concurso entre los escolares del archipiélago Marshall y significa “un regalo de vida y salud”. A bordo tenía consultas médicas, odontológicas y oftalmológicas, y durante los cuatro años en que sirvió de consultorio flotante, atendió a más de 15.000 isleños hasta el día en que el gobierno de las islas Marshall encargó su propia flota de suministros médicos.
Luego de esa labor, el Tole Mour regresó a Hawai para servir a otros propósitos. Allí fue parte de los entrenamientos de vela, oceanografía y biología marina que ofrece el Catalina Island Marine Institute (CIMI), dónde participan cientos de escolares cada año.
Originalmente, la nave estaba diseñada para 6 tripulantes y 20 pasajeros; en la actualidad la tripulación profesional se aloja en 6 cabinas dobles y 2 cabinas principales, y los jóvenes participantes de estos cruceros, que pueden ser más de 36, duermen en cabinas de 4, 8 y 10 literas. Las antiguas acomodaciones médicas se usaron para construir áreas de laboratorio, tanques de contacto y acuarios.
Hasta aquí, la historia del “Tole Mour” que desde el 2013 se llamará “Pasajero del Viento” o “@felipenavegante”, pero siendo siempre “un regalo de vida y salud”.
Confieso que me quedo gustando eso de buscar la historia de los grandes veleros que aún se encuentran a flote. Luego de la Esmeralda, me puse a investigar sobre el USS Constellation, un barco que tuve la suerte de poder visitar en Baltimore (ciudad portuaria a menos de una hora de Washington DC) y que, según yo, había servido para el transporte de esclavos; con sorpresa descubrí mi tremenda equivocación: el barco que tan aprensivamente yo había visitado, imaginando todo tipo de escenas dantescas relacionadas con el esclavismo, jamás participó en el tráfico de personas, es más, fue el buque insignia del Escuadrón Africano, flota encargada de poner freno a la brutal práctica de secuestrar africanos (valga la redundancia) en su tierra natal y llevarlos de contrabando a Estados Unidos una vez que se prohibió la “importación” de esclavos desde África (el paso previo a la abolición en 1865).
El USS Constellation fondeado en Baltimore, se construyó casi como una réplica de la primera Constellation, embarcación que tuvo activa participación en la cuasi guerra de Estados Unidos contra Francia (1798 – 1800) logrando, entre algunas cosas, capturar a “L’Insurgente”, la fragata más rápida de la armada francesa en esos años y que contaba con 36 cañones, y derrotar a “La Vengeance”, un gran buque de guerra con 54 cañones. En 1853 este barco fue desguazado y con parte de sus restos se inició la construcción de lo que sería el último buque de guerra a vela fabricado en Estados Unidos: se diseño con una batería de 23 cañones, una tripulación de 285 hombres, y dimensiones similares a las de su predecesora (desplazamiento de 1.278 toneladas, una manga de 41 pies y eslora de 163 pies).
Algunas de las aventuras vividas por en el USS Constellation fueron lograr capturar tres naves durante su primera asignación (buque insignia del Escuadrón Africano), ser el primer buque en capturar un barco de La Unión durante la Guerra Civil, servir de transporte de alimentos durante la hambruna declarada en Irlanda luego de la pérdida de todas las cosechas de papas por un hongo en 1845 y que costó la vida a más de un millón de personas además de haber causado la emigración de, al menos, otro millón más.
El USS Constellation también sirvió como Buque Escuela para la Marina Estadounidense durante la Primera Guerra Mundial y más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, fue usada como Buque Insignia por el Almirante Ernest J. King.
En Octubre de 1946 el USS Constellation fue trasladada a Boston con la intención de restaurarla, pero la falta de fondos atrasó el proyecto. En 1955 la ya centenaria nave fue llevada a Baltimore dónde, en un dique seco flotante, se pretendió restaurar una vez más. Con poco dinero y sin fondos del gobierno, pasó más de una década antes de lograr sacar adelante los trabajos. Durante ese tiempo, los restauración llevada a cabo, buscó que la nave se pareciera lo más posible a la primera Constellation, construida en Baltimore en 1797. En 1968 el barco fue trasladado a la dársena interior dónde pasó a formar parte del eje central en el esfuerzo por revitalizar la ciudad. A falta de fondos para su mantención hizo que la podredumbre hiciera estragos en ella y sufriera graves daños en su estructura. Finalmente, por decisión del Congreso de Estados Unidos y a un costo de más de nueve millones de dólares, la USS Constellation fue sometida a un completo plan de restauración que culminó en 1999."
Se viene otro 21 de mayo, y una vez más en Iquique se revivirá el hundimiento de la corbeta Esmeralda dónde murió Arturo Prat luego de gritar “al abordaje muchachos”, haciendo que su arenga de “¡Muchachos ,la contienda es desigual! Nunca nuestra bandera se ha arriado ante el enemigo, espero pues que no sea ésta la ocasión de hacerlo. Mientras yo esté vivo, esa bandera flameará en su lugar, y os aseguro que si muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber. ¡Viva Chile !”, pasase a la historia. Pero no es de esa Esmeralda que quiero hablarles, y tampoco de Arturo Prat, para eso existen miles de libros de historia, yo voy a contarles un par de “cosillas” sobre la sexta Esmeralda (sí, ya vamos en la sexta).
La Esmeralda, el actual Buque Escuela de nuestra Armada, también conocido como Dama Blanca, es un bergatín goleta de 4 palos con velas cuadras en el trinquete y velas cuchillas en el palo mayor proel, mayor popel y mesana. Suena bonito ¿cierto?; vamos a datos más “terrenales”, por ejemplo ¿cuantos saben que la mayor altura de sus palos es de 48,5 metros o el equivalente a un edificio de 16 pisos aproximadamente? ¿que el número de sus velas es 29 con una superficie vélica de 2.870 metros cuadrados similar a la mitad de una cancha de fútbol reglamentaria?
Más números: actualmente la Esmeralda se encuentra realizando su viaje de instrucción número 57 dónde dará la vuelta al mundo navegando 30.414 millas náuticas en 260 días aproximadamente, siendo esta la segunda travesía más larga luego de la realizada en 1988. Su tripulación esta compuesta por 321 personas: 287 hombres y 34 mujeres y este viaje es la segunda travesía realizada por una tripulación mixta (la primera fue el 2011).
La razón de que este 2012 se realice un viaje más largo de lo habitual, es que a partir del 2013 la Esmeralda será sometida a reparaciones mayores durante 3 años, lo que implica que las próximas travesías no podrán superar los 5 meses, disponiendo así de los bloques de tiempo necesarios para poder trabajar en los astilleros de ASMAR los meses restantes.
El casco de la Esmeralda se empezó a construir en 1946 en Cádiz, España, con la intención de convertirse en el Buque Escuela español con el nombre de Juan de Austria (hijo natural de Carlos V). En 1947 un incendio destruyó el astillero dónde se construía y los trabajos del Juan de Austria se detuvieron. El nivel de cesantía que produjo en Cádiz el incendio, hizo que en 1951 el gobierno español se hiciera cargo del astillero, y aquí viene lo entretenido de cómo el Juan de Austria se transformó en la Esmeralda: España le debía mucho dinero a Chile por los millones de toneladas de salitre que habían importada para recuperar su agricultura devastada por la Guerra Civil, y ante la imposibilidad de pagar el crédito con dinero, España ofreció pagar en productos manufacturados, lo que es aceptado por Chile; es dentro de esos “productos” con que España pagó la deuda del Salitre a Chile, que el Buque Juan de Austria se convirtió en la Esmeralda. De alguna forma se completó el círculo: la primera Esmeralda se hundió defendiendo el salitre con que se pagó la sexta.
Un último dato anecdótico: el Embajador de Chile en España que representó al gobierno chileno en el contrato de compra del buque Esmeralda el 23 de octubre de 1952 en Madrid, fue Luis Subercaseaux Errázuriz, diplomático y atleta quién fue el primer chileno y el primer sudamericano en participar en unos juegos olímpicos modernos, los de Atenas en 1896.
A inicios de abril se dio a conocer lo que algunos han llamado el accesorio más caro del iPad, el barco a motor Adastra. Este yate ha causado bastante alboroto el mundo náutico por su diseño futurístico y los materiales usados en su construcción.
Adastra es un trimarán diseñado por John Shuttleworth para el empresario naviero radicado en Hong Kong Anto Marden. Este yate –superyate para algunos– llevó 5 años construirlo con una inversión de más de15 millones de dólares (algunas personas hablan de U$ 40 millones), y puede ser dirigido con un iPad. Sí, leyó bien: con un iPad el capitán puede llevar esta impresionante embarcación de 42 metros de eslora hasta su velocidad máxima de 22.5 nudos, así como encender luces, aminorar velocidad, etc., y todo eso puede hacerlo desde cualquier lugar ubicado en un rango de 50 metros alrededor de la embarcación, y no sólo desde el puente de mando.
El diseño único del triple casco de este trimarán está inspirado en gran medida por el “Earthrace”, también conocido como Ady Gil, una embarcación que fue calificada como el bote ecológico más rápido del mundo al poder alcanzar velocidades de hasta 75 km por hora. Si bien el “Earthrace” nació como parte de un proyecto para batir el record mundial de velocidad a motor (logró dar la vuelta al mundo en poco más de 61 días el 2008), terminó sus días como barco de choque usado por los activistas del Seashepherd en su lucha contra los balleneros japoneses, y su caza indiscriminada de ballenas; fue así como en una maniobra de disuasión se hundió al chocar contra el ballenero japonés “Shónan Maru 2” el 6 de enero del 2010.
En cada momento del diseño del Adastra se buscó reducir peso al máximo, lo que se logró usando materiales de última generación y que, posiblemente, empezarán a masificarse en futuras embarcaciones. En el casco se usó kevlar y fibra vidrio, y su diseñador, Schuttleworth, además apostó por la fibra de carbono y el nomex honeycombs, un material hecho con una especie de papel creado por la marca Dupont y que forma celdillas tipo panal con lo que se obtiene una gran resistencia con poco peso, muy usado en la aviación.
El diseño interior de esta embarcación, se caracteriza por el lujo y sofisticación dónde los gabinetes de madera se construyeron con roble fino, y para las estructuras como escotillas y escaleras, se usó fibra de carbono ultra fuerte aligerando así de manera drástica el peso en comparación a si se hubieran usado componentes de acero.
El Adastra tiene capacidad para alojar hasta 9 pasajeros distribuidos en tres camarotes con baños y duchas entre otras comodidades, zona de comedor, garage que al desplegarse crea una gran plataforma de buceo, así como gran espacio para gozar de la vista y espacio para 6 tripulantes.
Definitivamente el Adastra es un yate impresionante por su diseño y tecnología, pero si debo ser sincera, nada de eso puede superar el gusto de navegar a vela sintiendo el viento sobre las velas, mientras se viaja al ritmo que Eolo decide.
¿Alguna vez se han parado a pensar en la cantidad de palabras que usamos en la vida diaria cuyo origen está en la navegación? Es sorprendente.
Yo lo hice la otra noche luego de escuchar en las noticias algo referente a los “escollos” que había superado no sé quién para llegar a no sé dónde (me quedé pensando en la palabra “escollo” y dejé de prestarle atención a la noticia), y empecé mi análisis: de los tantos que usan la palabra “escollo” para referirse a algún problema o contratiempo, ¿cuantos conocerán el significado original?. Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE para abreviar), escollo es –y cito literal– “un peñasco que está a flor de agua o que no se descubre bien”. De acuerdo, alguna relación existe entre ese peñasco en el agua, y algún inconveniente (si no que le pregunten al capitán del “Concordia”), pero pocos saben que “escollo” se refiere a roca y no a problema.
¿Qué me dicen de “flete”? ¿cuantas veces hemos visto la camioneta con el cartel de “se hacen fletes” estacionada a la salida de alguna ferretería o feria? Hagan la prueba, pregúntenle a cualquier chofer dedicado al rubro por el significado original de la palabra, a ver cuantos se aproximan, así sea lejanamente, al mar y la navegación a la hora de dar su definición. Según la RAE, flete es el “precio estipulado por el alquiler de una nave o de una parte de ella. Carga de un buque”. De nuevo nos acercamos, el concepto se mantiene aunque el medio cambia (no fletan el barco si no que la camioneta).
Otra palabra: fondear. Qué levante la mano (plagiando a Américo) quién no haya usado o escuchado usar nunca esa palabra sin estar ni remotamente cerca de un ancla. Seguro que son varios. me atrevería a apostar doble contra sencillo que si empiezan a preguntar por el significado de “fondear”, más de alguna persona les dirá que quiere decir algo parecido a esconderse, y se sorprenderán cuando les diga que, según la RAE, fondear es “asegurarse por medio de anclas que se agarren al fondo de las aguas o de grandes pesos que descansen en él”, entre otros varios significados todos ellos relacionados con el mar y ninguno con esconderse. Aquí no logro ver la relación entre anclar y esconderse...
Y así como tenemos palabras náuticas incluidas en nuestro vocabulario cotidiano, también existen expresiones nacidas en el mar y que aplicamos en nuestro día a día. ¿Algunos ejemplos? fácil: “un golpe de timón” (usada por los políticos en campaña electoral), “capeando el temporal” (predilecta en época de crisis), “tocaron fondo” o “irse a pique” (las acciones de La Polar), etc.
Hagan el ejercicio, escuchen de verdad las noticias, a las personas con quienes hablen, y se sorprenderán de la cantidad de palabras náuticas que descubrirán sonando a su alrededor así estén en lo alto de un cerro. Créanme, son “caleta”...
Hace tan sólo un par de días recalaron en Puerto Montt dos embarcaciones participantes en una de las regatas más intensas y exigentes a nivel mundial, la Volvo Ocean Race.
Desde 1973, cuando se corrió por primera vez bajo el nombre de Whitbread (su auspiciador hasta el 2001), la Volvo Ocean Race pone a prueba cada 4 años la pericia, resistencia e ingenio de los navegantes para, sobre la marcha, superar cada uno de los inconvenientes que se pueden presentar a bordo de una embarcación en mitad del océano y lejos de cualquier tipo de ayuda. Aquí no sólo se comprueba la resistencia de estos marinos, si no que también la de sus embarcaciones. Es bajo condiciones extremas como las que se encuentran en esta regata que los nuevos diseños y materiales son exigidos al máximo, y no siempre responden de acuerdo a lo esperado; eso fue lo que ocurrió con los yates Abu Dhabi y Camper, por lo que debieron realizar una escala no programada en Puerto Montt para efectuar reparaciones en sus respectivos cascos que presentaban una deslaminación producto del fuerte viento y oleaje que debieron enfrentar en el Pacífico Sur.
Hace ya muchos años atrás, antes que se escribiera la historia de Chile y mucho antes que los vikingos surcaran los mares, los chonos cazaban y viajaban en sus dalcas similares a una piragua recorriendo la desmembrada costa de la Patagonia chilena. Posiblemente ellos no lo sabían, pero esas embarcaciones representaban la más alta tecnología marítima de su época, lo mismo que las embarcaciones de la Volvo Ocean Race representan hoy día.
El escritor e investigador chileno Benjamín Subercaseaux, en su libro “Tierra de Océano”, dice:
“Esta dalca basta para colocarnos en primer término entro los pueblos náuticos del continente. Chile tuvo en la dalca chilota el exponente del “primer navío estructurado” que se construyó en América, y la gloria de ser el país más original y avanzado en la historia primitiva de la construcción naval”.Y añade un poco más adelante:
“Hasta entonces los pueblos primitivos habían agrupado materiales flotantes: balsas de totora, de tablas o cueros inflados; habían ahuecado troncos, descortezado árboles, pero nadie había cortado materiales con el fin de reunir las piezas en vista de darles la forma y el equilibrio necesario para que flotara y navegara sobre el agua.”Han pasado los años, han mejorado los diseños, los materiales y la tecnología, pero cuando madre naturaleza se enoja, no hay ninguna diferencia entre una dalca y un Volvo Open 70 (el tipo de yates que corren la Volvo Open Race): los rugientes 40 siempre tienen la última palabra.